El Blog de Pablo Padula


MULTA A LA INFIDELIDAD

Posteado en Mis columnas por ppadula el April 12th, 2008

Mas le vale al senador colombiano Edgar Espíndola no haberle metido los cuernos jamás a su esposa porque si se llega a comprobar alguna infidelidad de su parte seria una de las ironías mas grotescas que haya oído.

Este político, perteneciente al partido Convergencia Ciudadana que cuenta con el aval de varios grupos cristianos, acaba de proponer que se multe con el equivalente a 4.400 dólares a quienes comentan adulterio. En Colombia esos son casi 9 millones de pesos, unos 20 salarios mínimos aproximadamente. En Colombia la mayoría de los hombres casados son, fueron o serán infieles a sus parejas. Eso no lo dice ningún estudio, lo se porque vivo en Barranquilla y hablo con la gente, porque soy periodista y confío en mis instintos, espero que ustedes también.

Según el perfil del senador Espíndola publicado en la pagina del Senado Colombiano (http://abc.senado.gov.co/prontus_senado/site/artic/20070802/pags/20070802182527.html) el propósito de sus actividades políticas es “trabajar en el Congreso de la Republica por las familias y los hogares como cedula fundamental de la sociedad convencido que un Estado que no fundamenta su política económica y social en las familias, es un Estado que no tiene futuro.”

Lo que me gustaría preguntarle a este señor, obviamente ávido de atención, ¿cuál es el propósito de penalizar la infidelidad? Obviamente no estará pensando en que así se logrará eliminarla o que habrá menos que antes porque si así fuera estaríamos frente a una enorme broma de mal gusto.

Criminalizar esta costumbre tan arraigada en la sociedad no solucionaría ningún problema, solo agregaría un elemento conflictivo y potencialmente violento a una situación cotidiana que no nace de la intención de cometer un crimen sino de una condición humana denominada: “los hombres somos unos perros y las mujeres están de acuerdo.”

Mientras el senador cree que una mujer bonita o sexy es el “cuerpo del delito” y que los hombres somos delincuentes por no poder controlar nuestras hormonas existe un enorme debate en la sociedad sobre los orígenes o causas de la infidelidad. Yo me inclino por pensar que se debe a la falta de comunicación en la pareja originada normalmente en una mala elección de compañeros. En otras palabras, la mayoría de las parejas se casan sin estar seguras de quien es la persona que va a compartir su cama y luego se sorprenden con sus ideas, tendencias y forma de vida. En ese momento la solución más viable antes del divorcio o la separación es buscar auxilio afuera.

La búsqueda de amante o la tendencia a dejarse seducir por curvas femeninas no se basa, únicamente, en la búsqueda de placer sexual. Estoy de acuerdo con muchos expertos que dicen que la infidelidad es mas un ejercicio de libertad individual que un instinto animalezco que procura satisfacción.

Por eso me parece pertinente recordarle al senador Espíndola que atacar el delito nunca ha dado los resultados que se esperan. Ningún estudio ha podido establecer la efectividad de la pena de muerte, la existencia del aborto no previene embarazos no deseados, de la misma forma es difícil de creer que una multa va a erradicar la incomprensión marital o la tensión sexual que se vive en el mundo de hoy. Multar por infidelidad es poner una bomba de tiempo en manos de gente que obviamente no sabe como manejar su vida matrimonial y que necesitan consejo, educación, terapia, no más confusión.

Solo podría entender su estrategia si confesara abiertamente que lo único que busca es atención para lanzar proyectos de verdadera trascendencia social porque por más vuelta que le doy no le encuentro sentido a semejante parodia política.

Se parece a las estrategias de la iglesia católica para erradicar el pecado de la faz de la tierra. Y no pienso mencionar la Inquisición porque seria un golpe demasiado fácil para dar, me refiero a la enseñanza sexual que se le da a los jóvenes a través de la Biblia. Fornicar solo para tener hijos, sexo solo en el matrimonio, ninguna desviación, solo penetración y listo, etc…

En el mundo actual eso es lo mismo que decirle a un sacerdote que sea célibe y tenerlo toda la vida masturbándose mentalmente pensando lo que esta perdiéndose por tomar los hábitos.

Porque no utilizan los recursos del estado, esos que se roban los mismos políticos que hacen las leyes, para educar a los hombres sobre el respeto a las mujeres y a las mujeres sobre el respeto a si mismas. Porque no me vengan a decir que la infidelidad es un “crimen” unipersonal. Se necesitan dos para bailar tango, uno solo se llama “manuela”. Asi como los hombres somos culpables de desear o aceptar relaciones extramatrimoniales también las mujeres los aceptan, no me refiero a las esposas sino a las “otras” quienes muchas veces son esposas ellas mismas.

¿Porque no se multa a las amantes, Sr. Espíndola? ¿Porque usted piensa que, como las esposas, también ellas son victimas de este crimen?

Esa me parece una gran injusticia porque si bien es cierto que nosotros somos los perros de esta película, ellas también participan del elenco sin quejarse.

También quisiera preguntarle, senador, ¿como se le pone precio a la infidelidad? Porque según creo yo si existe una crisis social que implica la destrucción de hogares, niños creciendo sin ambos padres y embarazos no deseados entonces el costo social es enorme y no podría ser solventado jamás por una multa que rara vez sería cobrada, que conlleva un costo legal e institucional altísimo y que tiende a castigar al criminal pero no ataca las raíces del problema.

Yo tengo una solución mas efectiva y que va a servir a largo plazo: hagan que los fabricantes de cigarrillos, tabacos y drogas (dinero incautado de los narcotraficantes) paguen por la educación sexual de los colombianos, por enseñarle a que los hombres respeten a las mujeres (lo he visto con mis propios ojos y no lo hacen) por campañas contra la pobreza a través de la educación gratuita, creación de trabajos y capacitación laboral. Busquen dinero por donde sea pero háganlo en vez de proponer leyes que pueden sonar simpáticas o controversiales a simple vista pero no llevan a ningún lado.

Mejor seria poner una multa de $4.400 dólares a cada senador que proponga una ley que no sirve para nada, verán como todos se ponen a trabajar en cosas útiles.